OFICIO Y PASION

 Bóregan es un escultor con voz propia, que reúne en su obra la pasión creadora y el profundo dominio del oficio. Un oficio que ha ido adquiriendo lentamente, refrenando su prisa, desde que en 1968 comenzó a trabajar como aprendiz y como tallista en diversos talleres de Cintruénigo (Navarra), entrando en contacto con el alabastro y la madera y once años más tarde se asienta en su propio taller. Desde entonces hasta hoy ha presentado más de cuarenta exposiciones individuales y ha colaborado en treinta muestras colectivas, además de participar en otras 15 ferias nacionales e internacionales, en una constante y ejemplar entrega a su vocación artística, de la que dan testimonio las obras monumentales que se alzan en distintas poblaciones de España.

 Partiendo de un concepto claramente figurativo, su obra ha ido evolucionado coherentemente hacia una esencialización de las formas, apartándose salvo en raras ocasiones- del compromiso realista, para buscar, en una nueva síntesis de ritmos y de formas, la recreación simbólica y espiritualizada del posible modelo. La incorporación del vacío, el predominio de las líneas curvas, la lograda belleza de las superficies, la estilización de los volúmenes o el juego cromático de las pátinas, son otras características de su manera de entender la escultura y su constante afán de de superación. La madera –el más noble material escultórico del que dispone el hombre- adquiere en sus manos calidades íntimas, y el alabastro, policromado o no, pierde su espíritu catedralicio y alcanza una presentación nueva, pagana y sorprendente. El bronce, huyendo de la cera modelada, adquiere rotundidad de siglos, y la piedra y el hierro se hieren y se hermanan en un hermosos juego de riesgo y equilibrio.

Mario Antolín Paz
Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte