VOLUMENES DEL VINO

La obra de Bóregan es poderosa, sabe al vino redondo de su tierra, y está erosionada por ese cierzo que suaviza contornos y provoca oquedades en las piedras, maderas y bronces.

La omnipresente figura humana evoca gestos del quehacer cotidiano en medio de unos volúmenes que, dentro de su aparente quietud, se mueven hacia todos los puntos cardinales.

 Pero cuando es el objeto el que ejerce su protagonismo, queda sólo su esencia de líneas mínimas, desprovista de inútiles anécdotas y vanos adjetivos.

A veces, la escultura, sin dejar de tener un hilo argumental de figuraciones, juega con ese filo imperceptible que desemboca en una sugerida abstrancción.

Y siempre, siempre, a pesar de la patente sujeción a la tierra, en las figuras queda un aura vertical de levedades.

Pepe Alfaro (Escritor)